Piano Concerto nº 2.
Empieza diciendo que esta es una de las piezas que más se suelen tocar en el repertorio y que el desafío para cualquier pianista es forjar una nueva interpretación. Después se ve al pianista británico Stephen Hough, que está ensayando con el director Richard Hicox (si he entendido bien el nombre) y la Orquesta Nacional de Gales. Hough ha recibido muchas felicitaciones por su última grabación del concierto, sobre todo, porque dicen que sigue "el espíritu de la propia interpretación del compositor".
Añade que lo bonito es tocar piezas que te gusten a ti, con las que tengas algo que decir. Que no se trata de sentarse en un prado y pensando en cosas bonitas y artísticas, sino que es un arte sentarte al piano, con la partitura y atravesar la espesura de esta música y encontrar el camino al corazón de lo que trata la música, lo cual constituye un arduo trabajo.
En su opinión, resulta esencial no escuchar demasiadas grabaciones o actuaciones. Por supuesto, hay que conocer la tradición, pero "una vez que tienes el lenguaje, tienes que hablarlo con tus propias palabras". Y espera que el hecho de tener algo original que contar haga que valga la pena irse a la otra punta del mundo para compartir con el público que está allí sentado lo que siente sobre la pieza.
Hough considera que esas cualidades ardientes, ese deseo de tocar debería estar en todo ser humano porque para vivir una vida plena tienes que arder por algo. "No vamos a fingir que esta es una bonita sala con aire acondicionado, porque es un horno a veces y así debería ser porque estás hablando de cosas que muestran lo que significa vivir dando un sentido a la vida".
Me encanta.
