sábado, febrero 17, 2007

Las madres.

El colmo de los colmos, que en pleno siglo XXI una mujer que tiene un hijo no pueda ser Miss España. Vamos a ver, si una ha tenido uno o veinte hijos y la eligen Miss Cantabria, como a esta chica, ¿por qué la echan y no puede optar a ser Miss España? Si las bases del concurso están anticuadas, que las cambien YA. Encima, para más inri, según dice el periódico, en las bases el mismo artículo que prohibe a las madres ser Miss España dice que: "a los varones" esa circunstancia "no les supone cambios físicos sustanciales que impidan el desempeño de las funciones habituales de una miss o un míster, tales como viajes, pasarelas o desfiles". Ah, claro, como los hombres pasan de cuidar a los hijos y se los endosan a las madres para irse de viaje o pasarela o fiestorro hasta altas horas de la madrugada, pues ellos sí pueden ser padres y sin problema. Pero, si una mujer hace eso y le deja el hijo al padre o a la abuela, es mala madre, indigna de ser Miss España, ¿no? Una vergüenza, vamos.

viernes, enero 05, 2007

Liberada.

Podría ser la fuerza embriagadora de la música, la emoción de la tarea que ahora comienza, la profunda impresión causada por la mirada decidida y enérgica de Sophia Jex-Blake, el cansancio del final de un día intenso, o este sol dorado del atardecer londinense ... pero Clara entra en una especie de sopor, y, como en un sueño, siente su cuerpo liberarse del corsé que ajusta su cintura, y se ve así misma recorriendo ligera, libre, las calles de la ciudad... Nadie cuestiona su entrada a las vetustas bibliotecas de la universidad, no existen para ella muros cerrados en los clubes masculinos, ni le está vedada la entrada al pub... Se ve en un mundo donde mujeres, de todos los estilos, creencias y colores, se mueven libremente, eligiendo, sin etiquetas ni prejuicios, sus vidas, sus quehaceres y sus amores... Y siente que en ese mundo, ella, Clara March, vive, ríe, goza, y ese sueño la embriaga como no podría hacerlo ninguna botella de champagne...

Quizás simplemente Clara sueña el sueño colectivo que seguimos soñando las mujeres, y soñando unidas, vamos lentamente caminando a un despertar que pueda ser algún día celebrado por todas las mujeres en todos los lugares del planeta.

...

Cae la noche, la luz del sol desapareció... Clara no sabe si fue un sueño... pero la visión dejó en su alma una sensación de fuerza, de paz, de coraje y de esperanza... Y cuando abandona el piano para dirigirse a su dormitorio, Clara lleva consigo una sonrisa que la acompañará en su primer día de clase en la Escuela de Henrietta Street.

miércoles, diciembre 27, 2006

Con los cinco sentidos.



Un paseo junto al mar. Paella valenciana. Chocolate negro con trocitos de naranja. La luz del mediterráneo en un día invernal. Tabarca al fondo. Las rocas, duro asiento. Confesiones. Miradas. El roce de tu piel en un abrazo. No querer soltarnos las manos. La música en mi coche. “Están as nubes chorando/ por un amor que morréu/ están as ruas molladas/ de tanto como choveu.” Sales, dejas la puerta abierta y me das la espalda mirando al mar. Me espero dos minutos, apago la radio, salgo y cierro el coche. Me guardo la llave en el bolsillo mientras me acerco a ti y no me atrevo a tocarte. Te hablo, te giras, me abrazas. “Perdona”. No hay nada que perdonar. Al fondo, Alicante. Detrás, el faro de Santa Pola. “Quero mirarme/ nas meniñas dos teus ollos/ non me deixes/ e ten compasión de min/ sen ti non podo/ sen ti non podo vivir.” Volvemos al coche. Nos vamos a casa.

martes, junio 06, 2006

Piano Concerto nº 2.

El otro día encontré por casualidad este vídeo sobre el Concierto nº 2 de Rachmaninov y me encantó, el único problema (para mí no, pero tal vez para algunos de vosotros sí) es que está en inglés. No voy a traducirlo todo, pero os haré un resumen para que tengáis una idea de qué va:

Empieza diciendo que esta es una de las piezas que más se suelen tocar en el repertorio y que el desafío para cualquier pianista es forjar una nueva interpretación. Después se ve al pianista británico Stephen Hough, que está ensayando con el director Richard Hicox (si he entendido bien el nombre) y la Orquesta Nacional de Gales. Hough ha recibido muchas felicitaciones por su última grabación del concierto, sobre todo, porque dicen que sigue "el espíritu de la propia interpretación del compositor".





A continuación sale Stephen Hough hablando del tema, diciendo que la pieza es fascinante por varias razones, entre ellas, su popularidad después de un siglo, que está muy bien construida y que es muy emocionante. Según él, Rachmaninov se ponía muy nervioso al tocar en público y él tiene la impresión de que esta es una pieza perfecta para un pianista nervioso porque empieza de forma en que puedes ir calentando motores, sintiendo el instrumento (y da un ejemplo de cómo). Después llegas al momento cumbre y durante dos minutos el pianista está tocando muchas notas y calentando los dedos, pero la orquesta le cubre, tal vez de forma deliberada, porque el compositor siempre estaba nervioso, preguntándose si ya estaría listo para tocar o no. Así que, pruebas el piano y tocas durante dos minutos sin que nadie del público se dé cuenta de si te equivocas o no y después tienes una melodía fantástica para lucirte y demostrar el don lírico tan maravilloso que tienes. (Todo esto lo explica con ejemplos al piano.)
Añade que lo bonito es tocar piezas que te gusten a ti, con las que tengas algo que decir. Que no se trata de sentarse en un prado y pensando en cosas bonitas y artísticas, sino que es un arte sentarte al piano, con la partitura y atravesar la espesura de esta música y encontrar el camino al corazón de lo que trata la música, lo cual constituye un arduo trabajo.
En su opinión, resulta esencial no escuchar demasiadas grabaciones o actuaciones. Por supuesto, hay que conocer la tradición, pero "una vez que tienes el lenguaje, tienes que hablarlo con tus propias palabras". Y espera que el hecho de tener algo original que contar haga que valga la pena irse a la otra punta del mundo para compartir con el público que está allí sentado lo que siente sobre la pieza.
Hough considera que esas cualidades ardientes, ese deseo de tocar debería estar en todo ser humano porque para vivir una vida plena tienes que arder por algo. "No vamos a fingir que esta es una bonita sala con aire acondicionado, porque es un horno a veces y así debería ser porque estás hablando de cosas que muestran lo que significa vivir dando un sentido a la vida".
Me encanta.

sábado, abril 08, 2006

Luz Casal

martes, febrero 28, 2006

El diario de Clara.

Sentada tras las cortinas color crema de la ventana de su cuarto, Clara ve a lo lejos los árboles de Hyde Park. Una suave luz dorada colorea este atardecer del mes de septiembre de 1876. Clara siente una mezcla de excitación y tristeza, y la vuelca en las páginas de su diario, rincón secreto de sus confidencias. Clara tiembla de emoción al saber que ha sido admitida en la recoleta Escuela de Medicina de Mujeres de Henrietta Street. Su esfuerzo de los últimos meses por adquirir los conocimientos indispensables previos a su entrada en la escuela, se han visto premiados. Y no sólo ha tenido que estudiar latín con el pastor de la iglesia anglicana de Brompton Road, y química y ciencias buceando a solas en la biblioteca familiar y pidiendo tímidamente ayuda al tutor de su hermano pequeño, sino que también ha tenido que convencer con argumentos, lágrimas, e incluso enfados y silencios, primero a su padre y, lo más incomprensible para ella, luego a su madre, enferma durante semanas ante el despropósito de la rebelde Clara. Pero al fin lo ha conseguido y ahora son ellos, sus padres, quienes celebran su triunfo.

Pero este atardecer, en que un rayo del débil sol londinense dora las copas de los árboles del parque, Clara tiembla también ante las dificultades que se presentan ante ella. Y suspira profundo, recordando las palabras que hoy le ha dirigido otra mujer, emprendedora inagotable. Se trata de esa tal Sophia Jex-Blake, la luchadora de Edimburgo, quien ha sido la impulsora, el alma de la Escuela.

Y del miedo agazapado en el corazón, Clara pasa a sentir una profunda emoción e, incapaz de expresarla con palabras en su diario, se levanta, sale de la habitación con pasos silenciosos, entra en la sala de música y comienza a tocar en el piano su pieza favorita....

domingo, febrero 26, 2006

Capuccino in Women's Library

Esta tarde pasé unas horas perdida entre las estanterías de la Biblioteca de Mujeres de mi querido Londres. Esa Women's Library, tan cercana al metro de Aldgate East, que la violencia sacudió hace meses. Y allí, ojeando libros, leyendo viejos manuscritos gracias a la moderna tecnología, recorriendo las noticias del English Woman's Journal, quizás el mismo ejemplar que un día descubrió Clara March y cambió su vida, despertando en ella el deseo de ser doctora... allí he pensado que estaba en uno de esos lugares propios, que tanto necesitamos las mujeres. Un lugar de esos ansiados por la intuitiva e inteligente Virginia, un lugar donde la hermana de Shakespeare sí hubiera podido crear obras maestras. Aún no hemos alcanzado la ansiada libertad, aún caminamos bajo el peso de invisibles burkas, pero podemos, al menos en algunas ocasiones, disfrutar de estos lugares, recintos casi sagrados, donde dejar de lado la carga de roles y papeles asignados, para ser mujeres, mujeres creadoras, mujeres que reconstruyen su propia historia, mujeres, mujeres... Y he agradecido, en el silencio de esta tarde londinense, a Clara March y otras tantas como ellas que empujaron las barreras, ampliando los muros del jardín que nos aprisionaba. Y lo he celebrado tomando un cappuccino en la pequeña cafetería de la Women's, mientras escribía en una agenda vieja estos ¿versos? dedicados a la Clara March que no conocí pero podría ser yo misma.

CAPUCCINO IN WOMEN’S LIBRARY


Doing research
in Women’s Library
such a dream
come true.

Came back to a sacred place
I discovered
for the first time
in the pages of an old book
bought in Gibraltar
years ago.

I thought of learning,
learning about feminism!

Oh, life, how funny
you may be.
I can’t believe
we are souls
looking for a mission,
but, really,
life is queer, anyway.

Grey cold London
in this early afternoon,
cherished shrine of wisdom
I came to you
just to have
cappuccino with chocolate cake.
How funny, queer, life is.